El País Semanal

Blankaforti 2015, pasión es observación

LOS VINOS DE Jordi Llorens, viñador, tienen entidad propia. Viven felices consigo mismos, sápidos y poseedores de una superficie turgente que sabe cómo transmitir sensaciones. Cuando llega el bebedor atienden, claro, pero son como su creador: fieles a su paisaje, viven concentrados, libres de dogmas y apriorismos. Tienen la sonrisa a flor de labios, dedicados a la observación que conduce al aprendizaje, al conocimiento nuevo de las cosas que muchos vieron antes de manera distinta. Blankforti 2015 muestra con nitidez los aromas de la fermentación y la fresca intensidad de la bodega en pleno trabajo. Al rato, el vino habla de aromas de fruta reposada, y de la tierra: arcilla que perforaron los goterones de lluvia; pimientos en la mata. Placer y sencillez. La hospitalidad sabe a aceituna negra, a hogaza de buen pan, a aceite y sal. Cerezas y tomillo. Algarroba: síntesis de ligereza y de contundencia, de flor en invierno y de sombra densa, seca y acogedora en verano.