Placeres. no te pases con la sal

Natalia Lafourcade, sabor a México

Sacha Hormaechea
2 min.
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foro: Carlos Rosillo / vídeo: pablo grubsztein

La cantante y compositora acaba de lanzar un disco que homenajea el folclore latinoamericano, ‘Musas’. Siempre abierta a ampliar su espectro gastronómico, sus referentes también miran a sus raíces.

viernes 10 de noviembre de 2017

RESULTA CURIOSO cómo de algunas pequeñas semillas pueden brotar los mayores prodigios. Una chispa que estalla en fuego, la gota que desborda el lago. Bien podría considerarse a Natalia Lafourcade una de esas fuerzas de la naturaleza: mujer menuda con una personalidad apabullante, voz queda capaz de proyectarse sobre miles de oídos. A medio camino entre el ocio y el trabajo, la mexicana pasó recientemente por España, donde aprovechó para visitar ciudades como Toledo —“¡preciosa!”— y para promocionar su último disco, Musas. Como en la cocina, donde me enseña a preparar un auténtico guacamole mexicano con totopos, en sus nuevas canciones ha querido plantear un homenaje a su país: a su folclore tradicional y al de Latinoamérica en su conjunto.

Carlos Rosillo

“Me encontraba haciendo viajes de tour y llegaba muy cansada al cuarto del hotel, así que me ponía los discos de Chavela, de Atahualpa… O me ponía a escuchar a Caetano solo con su guitarra o Simón Díaz con su cuatro…”, explica la cantante y compositora (Coatepec, 1984) sobre el germen de sus nuevas canciones, tocadas con algunos instrumentos típicos de la región como “una guitarra de nailon, una jarana, un charango, un cuatro, una marimba, un bombo legüero…”. “Esta música me traía mucha paz, mucha tranquilidad, entonces eso me inyectó la inquietud y las ganar de hacer un proyecto musical que pudiera regalarle también mucha tranquilidad a la gente que lo escuchara”.

Natural de Coatepec, en el Estado de Veracruz, Lafourcade, que tantas veces anda fuera de casa, casi siempre con la música a cuestas, recuerda con especial cariño un rincón de su pueblo. “Allí hay una panadería de más de 140 años de vida que se llama el Resobado. Es una cooperativa, la mantienen como era desde el principio, y el pan es fantástico. Me gusta mucho ir allí, la abren las 24 horas del día. Voy sobre las doce de la noche, que es la hora en la que están los panaderos haciendo el pan del siguiente día. Y hay un olor delicioso: están las chimeneas, el humo… Es una cosa muy visual, bella para ver y saborear”.

Carlos Rosillo

Cuando, como ahora, se encuentra de viaje por algún rincón del mundo, la cantante —que acumula ocho Grammy Latinos— prefiere disfrutar de la comida de los lugares a los que va. Cuando regresa a su hogar, entonces cambian las tornas. “Para mí la comida es como un ritual, una celebración de la vida. Amo comer bien, y en México tenemos muchas cosas deliciosas, así que soy muy afortunada”, reconoce, para pasar a enumerar algunas de sus recetas favoritas: “Los esquites, las quesadillas de tortilla de maíz, de guisados como la flor de calabaza, nopales, chicharrón con queso, papa con chorizo…”.

Mientras machaca el guacamole (“¡hacía tanto que no preparaba uno!”), despliega una serenidad y un buen humor pasmosos tras una intensa jornada de entrevistas. Su conversación va saltando intermitentemente de una a otra pasión, de la comida a la música. “Hay instrumentos que tienen espíritu, que tienen duende”, asegura. “Es como cuando vas a una tienda de pianos, te sientas en uno, empiezas a tocar y no sientes nada. Y de repente, cambias a otro piano y ese es como que te dictara cinco canciones en diez minutos”, ilustra. Ella, que domina una buena cantidad de instrumentos (toca desde las maracas al saxofón), recuerda uno especialmente: “Una guitarra italiana que encontré en un mercado de antigüedades y me regaló un novio que tenía. Era viejísima, como del cincuenta y algo. La sigo teniendo, aunque está rota ya. Pero la toqué mucho, e incluso grabé con ella varios discos”.

Guacamole Lafourcade

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Ingredientes: 2 aguacates, un cuarto de cebolla morada. un tomate, pipas de calabaza peladas, 1 chile serrano, media lima, unas hojas de cilantro fresco, sal, aceite de oliva y totopos.

1. Partir los aguacates por la mitad. Sacar los huesos y separar la carne de la piel con la ayuda de una cuchara. Poner la carne en un mortero.

2. Abrir el chile a lo largo y quitar las semillas. Cortar en rodajas finas y añadir al mortero.

3. Picar la cebolla y el tomate finamente y servir en el mortero.

4. Agregar un chorro de aceite de oliva y otro de lima a la mezcla. Picar cilantro al gusto y añadir.

5. Machacar todos los ingredientes.

6. Decorar con unas pipas de calabaza por encima y servir acompañado de totopos.

POR Sacha Hormaechea

Nació en Madrid en 1962. Es fotógrafo, cineasta y cocinero del restaurante Sacha, de Madrid, abierto en 1972. Desde su local apuesta por una gastronomía sencilla, moderna y de producto.