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En el salón, sobre un suelo de terrazo, la mesa de hormigón es un diseño del matrimonio. / Mads Mogensen

La restauración creativa, que sanea y transforma, se aplica a espacios y muebles. Draga & Aurel lo hacen combinando reciclaje y originalidad en esta vivienda italiana del siglo XVIII reconvertida en taller.

Lunes 27 de Marzo de 2017

DURANTE, los pintores Aurel K. Basedow y Draga Obradovic vivieron en esta casa cerca del lago Como con su hija y su perro. Cuando la familia se mudó, Basedow convirtió este edificio del siglo XVIII en su estudio, pero apenas toco nada: quiso mantener su carácter doméstico. Nacido en Alemania, llegó a Italia para estudiar Bellas Artes porque no consiguió entrar en la escuela de ebanistas de Oberammergau. En los noventa conoció en Florencia a su mujer, la pintora serbia Draga Obradovic. Hace una década comenzaron a trabajar juntos uniendo la pintura con resinas y pigmentos característica de Basedow con los tejidos y el mobiliario ideados por Obradovic. Las sillas y mesas que rescatan o reinventan en un ejercicio de uplifting creativo las comercializan con sus nombres, Draga & Aurel, y las produce la empresa italiana Baxter. Con vistas al lago Como y al monte Olimpino, el estudio es un showroom de los trabajos del matrimonio. Suyos son casi todos los diseños, y Basedow firma además todos los lienzos.

Vista del comedor, convertido en sala de reuniones del estudio. Mads Mogensen

POR Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora Anatxu Zabalbeascoa escribe sobre arquitectura y diseño en El País y en libros como ‘The New Spanish Architecture’, ‘Las casas del siglo’, ‘Minimalismos’ o ‘Vidas construidas, biografías de arquitectos’.