La casa es un espacio diáfano donde solo la habitación de los propietarios y el baño están separados. / Raúl Candales

El uso de materiales naturales y elementos ‘vintage’ ha transformado este antiguo garaje situado al borde de un canal en un espacio tan diáfano como acogedor, que alberga la vivienda y el taller de la interiorista Irene Mertens.

Sábado 28 de Enero de 2017

ANTES DE LA RENOVACIÓN, este edificio era un antiguo garaje desvencijado, sin ventanas ni luz, en el centro de la ciudad de Ámsterdam. La propietaria y diseñadora de interiores Irene Mertens y el estudio de arquitectos Vroom trabajaron durante más de dos años para reconstruirlo, empezando por 17 pilares que soportaran su estructura. La idea era conectar el jardín delantero con el canal de enfrente. Decidieron crear un solo espacio que combinase la vivienda de Mertens con las oficinas de Atelier Sukha, la empresa de mobiliario y decoración que dirige.

Las áreas abiertas se separan mediante ventanas viejas recogidas por Lars van Overbeek, conocido director de arte holandés. También han utilizado claraboyas y ventanas de construcción en la parte posterior, escogidas para no desentonar con la estética del barrio, conformado por edificios construidos a partir de 1900.

Prendas y muestras de tejido de Atelier Sukha, negocio que la propietaria, Irene Mertens, dirige junto a Sam IJsbrandy, y a través del que comercializan muebles y accesorios fabricados en India con materiales naturales. Raúl Candales

POR Susana Ocaña