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Nagore Arregui, competidora en el Mundial de Coctelería. / Federico Reparaz

Nagore Arregui, competidora en el Mundial de Coctelería y única mujer del equipo de Schweppes de maestros mezcladores, crea cinco combinados refrescantes y sorprendentes: destilados con té, toques de jengibre, frambuesas, piña y pomelo.

sábado 10 de junio de 2017

EN SEGURA, un pequeño pueblo de poco más de mil habitantes de Gipuzkoa, todo el mundo conoce a Nagore Arregui. Nació allí hace 32 años, pero ahora, en lugar de pararla para preguntarle por su vida, la gente se interesa por su trabajo de coctelera (o barmaid, término femenino de barman). Ha competido en dos ocasiones con sus destilados en la World Class, el relevante certamen global de mezclas. La primera, en 2014, justo después de dar a luz. “No es difícil ser mujer y coctelera. Eso sí, al principio te miran más con lupa”, cuenta.

Desde hace un lustro, Arregui sorprende con sus mezclas desde la barra de Shh by Co & Co, local que fundó en Pamplona junto a su marido. Mujer, joven y empresaria. “Tradicionalmente, esto ha sido un mundo masculino: el auge de los destilados surgió en Estados Unidos tras la ley seca. En esa época, noche y bares no se asociaban con mujeres”, relata.

Fotografía de Federico Reparaz y cócteles de Nagore Arregui

Hoy Arregui es la única fémina del equipo de Mixing Masters de Schweppes, compuesto por Diego Cabrera, Alberto Pizarro, Sergio Padilla y Borja Cortina. “He llegado para dar un poco de brío a los chicos”, bromea.

Le gusta el tequila con ginger ale —“una bebida viejuna que se está revitalizando”— y considera que en el mundo de los cócteles se ha pasado de la nada al demasiado. “Mucha gente joven piensa que por hacer un curso ya saben todo. Y esto es una carrera de fondo”, dice Arregui, que es autodidacta. “Intento leer e investigar a diario. Si no te quieres quedar atrás, no puedes parar”.
Considera que la coctelería ha superado un primer escalón, el de la visibilización, pero aún le quedan retos. “Estamos trabajando más la mixología diurna, que la teníamos un poco olvidada. Y por otro lado, los vínculos con la cocina, realizando maridajes. Lo ideal sería llegar al mismo nivel que la gastronomía, que los destilados fuesen algo cotidiano, que acompañasen un menú del día”, argumenta.

Con la idea de refrescar cualquier momento de este verano, Arregui ha ideado cinco mezclas inéditas con dos premisas: “Beber algo nuevo, ­diferente, y sobre todo divertirse y disfrutar”.

Agradecimientos al restaurante Tatel (paseo de la Castellana, 36, Madrid. www.tatelrestaurants.com/madrid/).

POR Pablo León

Comenzó a escribir en El País en el 2009, tras vivir varios años en Berlín, y ha pasado por las secciones de El Viajero, Reportajes o Local. En ellas ha escrito reportajes relacionados con temas sociales, política o estilo de vida. Además de periodista, es ciclista urbano afición que le llevó a escribir el blog 'I Love Bicis' en EL PAÍS.