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Placeres. creadores y creaciones

Atsuko Kudo, la sacerdotisa del látex

María Contreras
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La diseñadora Atsuko Kudo, con una diadema con orejas realizada en látex. / Manuel Vázquez

Cuando la diseñadora japonesa Atsuko Kudo descubrió este material en los años noventa, se propuso darle un nuevo enfoque para hacer sentir poderosas y especiales a las mujeres. Hoy sus vestidos se pasean por la alfombra roja y los escenarios de la mano de Beyoncé, Lady Gaga y Kate Moss.

Viernes 16 de Diciembre de 2016

LA PRIMERA VEZ que la diseñadora japonesa Atsuko Kudo se probó una prenda de látex se sintió como una superheroína. El tejido causó tal efecto en ella que decidió consagrar su carrera a que otras mujeres experimentaran alguna vez esa misma sensación. Londinense de adopción desde 1992, su obsesión por este material la impulsó a abandonar su Tokio natal al terminar los estudios de moda para seguir formándose en el London College of Fashion: “Nadie hacía ropa de látex en Japón, todo se importaba de Europa, sobre todo de Inglaterra. También me fascinaban los trajes de época europeos: los corsés, los miriñaques…”.

El látex natural se obtiene del caucho y su uso en la industria textil es un fenómeno relativamente nuevo. Convencida de que aún había mucho terreno que explorar, Kudo fundó su marca epónima en 2001 junto a Simon Hoare, su marido, a quien conoció a finales de los noventa cuando ambos trabajaban en un sex shop. Desde entonces, se ha dedicado a su tejido fetiche en exclusiva, decidida a sacarlo (aunque no del todo) del underground. “Cuando empecé, la ropa de látex era más clandestina, como de dominatriz, y yo quería hacerla luminosa y femenina. Fue un enfoque muy nuevo, pero creo que hemos avanzado mucho, y ahora lo lleva todo tipo de gente: desde estrellas del pop hasta mujeres anónimas”. Kudo desea que todas ellas se sientan poderosas con sus diseños, que abarcan prêt-à-porter y lencería. Y el látex, asegura, obra el milagro: “Es un tejido que te lleva a momentos especiales, le pone un poco de pimienta a la vida”.

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Modelo completo fabricado en este material por Atsuko Kudo; y conjunto de ropa interior, máscara y guantes en rojo. / MANUEL VÁZQUEZ

La charla con El País Semanal tiene lugar en su boutique de Holloway Road, al noreste de Londres; un barrio sin turistas donde sorprende encontrar este templo del látex, que Kudo declina en multitud de prendas y accesorios más o menos atrevidos (incluida la diadema con pequeñas orejas que se pondrá para el retrato) utilizando técnicas de gran complejidad para aplicar filigranas, drapeados o estampados.

La japonesa, que realiza gran parte de sus encargos a medida, es la diseñadora de referencia en látex de alta costura; a ella recurren otras firmas de moda cuando quieren fabricar una prenda especial con este material. Hace unos meses, Kudo colaboró con Riccar­­do Tisci (ambos fueron compañeros de piso en Londres en los noventa) para crear el vestido de Givenchy que Beyoncé llevó en la última gala del Met. “Ya habíamos trabajado con ella antes porque estábamos haciendo parte del vestuario de su última gira. Beyoncé con un vestido de látex como prenda principal en un evento de esa categoría fue todo un paso adelante, es un cambio radical”. Pero, si se le pide que escoja la prenda más especial que ha confeccionado, se inclina por el vestido rojo de inspiración isabelina y mangas abullonadas que Lady Gaga eligió para conocer a la reina de Inglaterra. “Sabíamos que iba a pasar, pero hasta que no las vi juntas en la misma foto no me lo creí”, recuerda. “Fue asombroso”.

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Accesorios en la boutique de Holloway Road, al noreste de Londres. Manuel Vázquez

Además de Beyoncé y Lady Gaga (con quien colabora desde 2009 y para la que ha creado otros atuendos de impacto, como “el traje condón” que la cantante llevó en 2011 para promover el sexo seguro), Kudo ha cubierto de látex a Kim Kardashian, Rita Ora, Rihanna, Miley Cyrus o Kate Moss, de quien se cuenta que, de camino a la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos, avistó su tienda desde el coche y decidió entrar en ese mismo instante.

Sin embargo, ella insiste en recalcar que su negocio no se alimenta solo de celebridades ni requiere unas medidas perfectas: “El látex no es solo para supermodelos. Por ejemplo, el otro día vinieron a la tienda una mujer con muchas curvas y su marido. Ella no conseguía encontrar ropa sexy en una tienda normal y le hicimos un corsé y unas medias a medida. Los dos se emocionaron hasta las lágrimas. Aquí viene gente de cualquier edad y con cualquier tipo de cuerpo porque quieren sentirse especiales. Y también vienen hombres, drag queens y personas transgénero”. Aunque las connotaciones sexuales de las prendas de látex (que requieren el uso de lubricante o polvos de talco para ponérselas) son incuestionables, la creadora sostiene que su ropa trasciende los límites del fetichismo: “Es cierto que hay un elemento sexual, porque el látex es como una segunda piel. Pero también hay clientas que vienen a comprar unos guantes o un sombrero para llevarlo en Ascot o a una boda”.

POR María Contreras

Esta periodista especializada en moda lleva 15 años trabajando para ‘Vogue’. En ese tiempo ha pasado de redactora a subdirectora de la revista, puesto que ocupó hasta finales de 2015. Ahora sigue escribiendo para esta cabecera desde Londres.