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Placeres. no te pases con la sal

Antonio Velázquez, un arroz en ‘Tierra de lobos’

Sacha Hormaechea
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Foto: Claudio Álvarez / Vídeo: Pablo Grubsztein

El granadino iba para militar hasta que la interpretación se cruzó en su camino. Con las puertas del mundo abiertas, su pueblo sigue instalado en su recuerdo. También en su paladar, estimulado por los aromas y sabores camperos.

Viernes 12 de Mayo de 2017

IBA ENCAMINADO a vestir el uniforme verde olivo, pero acabó sustituyéndolo por la espada y la cota de malla. Eso en su último trabajo. Para otro tuvo que emigrar a Alemania. Y antes pasó una temporada bregando en una suerte de Salvaje Oeste. Antonio Velázquez, protagonista de series como El final del camino –su más reciente proyecto–, Buscando el norte o Tierra de lobos, estudió para ser suboficial del Ejército. “Pero en el verano de 1999, Carlos Miranda, compositor de la compañía de Lindsay Kemp, pasó por mi pueblo, Pinos del Valle, en Granada, porque estaba trabajando en un corto basado en poemas de Federico García Lorca”, recuerda el hoy actor. “Miranda me cogió para hacer un personaje y me dijo: ‘Tienes algo especial para esto’. Así fue como empezó mi formación”. De una casualidad nació un sueño para toda la vida. “Aunque ahí fue la primera vez que escuché la palabra ­casting”, se ríe, “y ahora se ha convertido en mi pesadilla”.

Recién concluida la primera temporada de la ficción de TVE que recrea la construcción de la catedral de Santiago en el siglo XI, el intérprete aprovecha para quitarse en la cocina el estrés que conlleva un rodaje como ese. “Psicológicamente, muchas veces terminas más agotado en las secuencias de acción que en las de texto, porque no deja de ser una coreografía: vienen 15 especialistas y eres tú contra ellos. Y al final, si hay un fallo, hay un golpe”, explica el granadino, nacido en 1981, que en la serie encarna a un héroe aguerrido. “Así que el ibuprofeno ha sido un gran aliado en este rodaje”, bromea.

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Claudio Álvarez

Si una producción como esta, ambientada en la Edad Media, deja poco margen para improvisar, en los fogones Velázquez prefiere ceder el protagonismo a la imaginación: “Así es como de pronto se encuentra el oro”. Llega con una receta inquieta y colorida, inspirada en sus reuniones familiares. “En mi casa siempre me dejan hacer el arroz”, presume el actor. En esta ocasión lo combina con conejo, una de sus carnes favoritas, para dar forma a un plato campero. “Me gusta mucho la caza, aunque es complicado cocinarla para quitarle un poco la fuerza”.

Mientras pica verduras con destreza, Velázquez reconoce que no puede dejar de canturrear en su cabeza. ¿La canción? Una de la banda sonora de La la land, que ha visto no hace mucho y que le ha dejado cautivado. “Llevaba mucho tiempo queriéndome apuntar a claqué y justo cuando terminé de ver la película lo hice”, cuenta divertido. “El día de mañana me gustaría hacer un musical, por qué no. O al menos intentarlo”. “La verdad es que yo no estoy cerrado a nada: ni a teatro, ni a cine, ni a tele. Cualquier sitio donde haya una buena historia”, remacha. “Ahora se está haciendo tele muy interesante y de alguna manera creo que es donde me toca estar. Pero si llega un buen proyecto de otro sitio, perfecto. De hecho, ya estamos barajando alguno”.

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El actor Antonio Velázquez prepara su arroz campero en la escuela de cocina Alambique, en Madrid. Claudio Álvarez

Amante del cine (se decanta por Metrópolis cuando se le pide destacar un título) y, por supuesto, del español (por ejemplo, de la Viridiana de Luis Buñuel), Velázquez cree que esta disciplina “debería impartirse en el colegio como asignatura obligatoria”. “Estudiamos a muchos escritores, pero nos falta una cultura cinematográfica, que al final también es nuestra, y que ha contado y sigue contando nuestra historia”, reivindica. Bien lo sabe aquel chaval que iba para militar y acabó encarnando al jefe de la guardia medieval de Compostela. “Yo estoy programado para el campo de batalla”, se ríe mientras ultima los detalles de su receta. “Pero entré en este mundo y se me abrieron las puertas a un universo apasionante”.

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Arroz campero (Para 4 comensales), 5 euros por persona.

INGREDIENTES
– 500 gramos de conejo.
– 500 gramos de costilla adobada.
– 400 gramos de arroz.
– 100 gramos de champiñones.
– 8 tomates.
– Una cebolla.
– Un calabacín.
– Un pimiento.
– Dos zanahorias.
– Aceite de oliva.
– Vino blanco.
– Tomillo.
– Orégano.
– Azafrán.
– Ajo.
– Perejil fresco.
– Sal.

ELABORACIÓN
1. Trocear en dados la cebolla, el calabacín, el pimiento, las zanahorias, el conejo y la costilla. Freír primero un poco la carne y añadir después las verduras. Antes de que estas se ablanden, agregar el arroz y cubrir con agua. Añadir sal y azafrán al gusto. Hervir a fuego fuerte durante 10 ­minutos.

2. Mientras hierve el arroz, pelar los tomates. Batir junto con una cabeza de ajo. Añadir la salsa de tomate a la paella y dejar que siga hirviendo. Una vez cumplidos los 10 minutos, bajar a fuego medio y seguir cocinando durante 8 minutos.

3. Poner tres cabezas de ajo en un ­mortero junto con perejil y sal y majar. Verter el resultado sobre el arroz y dejar que termine de hacerse. Transcurridos 18 minutos, apagar el fuego y cubrir con un papel de periódico durante otros 5 minutos.

POR Sacha Hormaechea

Nació en Madrid en 1962. Es fotógrafo, cineasta y cocinero del restaurante Sacha, de Madrid, abierto en 1972. Desde su local apuesta por una gastronomía sencilla, moderna y de producto.