martes 19 de septiembre de 2017

UNA MANADA DE antílopes cruza un camino del parque nacional de Velavadar, una reserva de 34.000 kilómetros ­cuadrados en el oeste de India y conocida no solo por la presencia de estos bóvidos, sino también por sus veloces depredadores, los guepardos. Quién sabe si el grupo de la foto huye de los últimos o simplemente va en busca de pastos. Entre las crías y los adultos de imponente cornamenta, justo en mitad del grupo, un ejemplar albino mira a la cámara. Los animales que carecen de melanina son muy difíciles de encontrar. Una rareza, un capricho genético. Y casi una maldición en el ciclo de la vida salvaje. Según los expertos, los albinos tienen menor probabilidad de sobrevivir que sus iguales. Entre otras cosas, debido a su color. Destacan sobre el resto, resultan llamativos. Una presa fácil.