Documentos. FOTOENSAYO

Todo sobre Rosario

Raúl Belinchón
1 min.
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Rosario despúes de la cena, ve una rato la tele en el salón, antes de irse a dormir.

Este es el relato de los últimos años de la vida cotidiana de Rosario, una viuda en un pueblo manchego. De la soledad, del transcurrir lento de los días entre las tareas domésticas, las horas de las comidas y las conversaciones por teléfono con los hijos. Su recuerdo permanece en este álbum.

martes 22 de noviembre de 2016

UNA HISTORIA ÍNTIMA y contenida sobre el día a día de una viuda que vive en un pequeño pueblo de Castilla-La Mancha, Olivares del Júcar. Una historia concreta sobre una realidad generalizada, el ser viuda y estar sola al final de tu vida. Tenía en mente contar esta historia y llamé a Rosario para proponérselo, entre otros motivos, porque hacía mucho tiempo que no la veía y era una ocasión de visitarla y estar con ella. La contestación primera fue un no rotundo. “Soy muy mayor”, “salgo muy mal en las fotos”…, entonces le comenté que si no la fotografiaba a ella, se lo propondría a otra persona del pueblo. Inmediatamente aceptó.

No era la primera vez que Rosario me había animado a que hiciera un curso de mecanografía, argumentando que era una profesión con más futuro que la fotografía. Su marido, aparte de ser el secretario del pueblo, hacía fotos junto con otro socio durante las fiestas y otros eventos. Era un extra “para sacarse unas perras”, pero no la principal fuente de ingresos.

Un paisaje manchego de la zona donde está Olivares del Júcar, en Cuenca.

Estuve una semana allí, pero me dio la sensación de que fueron meses. Las comidas y las tareas domésticas marcaban el ritmo de la rutina diaria. La casa se quedaba enorme, llena de huecos, espacios vacíos plagados de recuerdos y souvenirs de viajes pasados. Relojes a deshoras con agujas detenidas. Instantes pequeños, cotidianos, robados a la hora de la siesta. Silencio.
Rosario tenía 89 años cuando la fotografié, llevaba 12 años de viuda y, según contaba, él se fue cuando más felices eran. Estas imágenes las guardo, a modo de pequeño homenaje, como álbum familiar para el recuerdo.
Rosario era mi abuela.

POR Raúl Belinchón