TRAS LA RIADA de 1957 se decidió que el río debía abandonar Valencia. El Plan Sur ideó un nuevo trazado para el Turia y los ciudadanos se unieron para reclamar el antiguo cauce como espacio verde. Tras ganar la batalla al coche —se barajó asfaltarlo y convertirlo en una vía de acceso a la urbe—, en 1986 se inauguraba el Jardín del Turia, que recorre y singulariza la ciudad. En la actualidad, decenas de miles de vecinos pasean, corren, patinan o montan en bicicleta por los nueve kilómetros de este pulmón que atraviesa la capital antes de desembocar en el puerto. Se trata del parque urbano de mayor longitud de Europa y un lugar de encuentro para el deporte y el ocio.