martes 26 de julio de 2016

OIA, un pequeño pueblecito al norte de la isla griega de Santorini puede presumir de tener una de las puestas de sol más bonitas del mundo.

Hasta allí se desplazan al año miles de turistas que, sobre las ruinas del castillo de San Nicolás, levantado por los venecianos en el siglo XIII para defenderse de los piratas, contemplan el paisaje al caer la noche.

En 1978 se decretó que la única enseña nacional es la bandera en azul y blanco, los colores del mar y el cielo, con la cruz de la Iglesia ortodoxa y nueve rayas, una por cada musa, cada hija de Zeus, y de la diosa de la memoria, Mnemósine. Además, esta localidad ha sido escenario de películas como ‘Uno para todas’, dirigida por Ken Kwapis en 2005. También se grabaron escenas de ‘Tomb Raider’ y ‘Un amor de verano’.

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POR Javier Martín

Licenciado por la Universidad de Navarra, trabaja en EL PAÍS desde noviembre de 1981, cuando ingresó en el área de Deportes. Formó parte del equipo fundacional del suplemento tecnológico Ciberp@ís y desde 2014 es el corresponsal del periódico en Lisboa.