Zsolt Szigetvary (EFE)

viernes 05 de mayo de 2017

SOBRE LA MANO negra se encuentra el tenor australiano Adrian Strooper, en el papel protagonista de Tamino, durante uno de los ensayos de la ópera La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart, hace un par de semanas en el teatro Erkel de Budapest (Hungría). La obra, en esta versión dirigida por Barrie Kosky y Suzanne Andrade, ha estado casi en gira permanente desde su estreno en Alemania en 2012. Y consta de una escenografía simple: un muro de madera liso. Pero sobre esa pared desnuda se van proyectando las imágenes diseñadas por el ilustrador Paul Barritt, de tal forma que la actuación pasa a un segundo plano y las voces acompañan una creativa sucesión de dibujos animados.