Martes 04 de Julio de 2017

EN UNA CALLE dominada por la oscuridad que proyectan los rascacielos sobre Manhattan, se asoma la mirada impenetrable del rostro más enigmático de la historia: el de Mona Lisa. Quizá nunca se llegue a aclarar el porqué de su sonrisa, pero al menos sí sabemos el motivo de su apabullante presencia en la Quinta Avenida. Más en concreto, en el edificio que acoge la sede de Louis Vuitton. El responsable es el agitador de la plástica Jeff Koons. El rey del kitsch ha reinterpretado este y otros iconos de los maestros Da Vinci, Tiziano, Rubens, Fragonard y Van Gogh para dar forma a una colección de bolsos y otros artículos para la casa francesa. Y así es cómo la Gioconda anda vigilando las calles neoyorquinas.