Lunes 17 de Abril de 2017

COMO UN diamante en el desierto, la suiza Meret Oppenheim deslumbró en un mundo, el del arte, dominado por hombres. Integrante del surrealismo, la creadora (1913-1985) se valió de piezas impactantes para abordar con profundidad e ironía la idea de la subyugación femenina por la otra mitad del orbe. Guantes cubiertos de venas, peludos juegos de té o botas como esta Pareja (1956), unidas de tal modo que se inutilizan mutuamente, forman parte de un fascinante corpus de obras que el museo MASI de Lugano recupera en una muestra abierta hasta el 28 de mayo. Comparada con trabajos de contemporáneos y colegas como Max Ernst o Marcel Duchamp, la exposición propone un diálogo entre pares que, al contrario que estos zapatos, forjó fructíferas asociaciones.