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Refugiados atrapados en la trampa serbia

Manu Brabo
1 min.
Serbia Migrants Refugee

Un migrante paquistaní se cubre con una manta después de lavarse tras su último intento fallido de cruzar la frontera serbo-húngara por Subótica. / Manu Brabo

Miles de migrantes y refugiados, sobre todo procedentes de Afganistán y Pakistán, se mueven en Serbia por escenarios apocalípticos a la espera de poder cruzar por su cuenta la frontera con Hungría. Han pasado el invierno más frío de los últimos años durmiendo en condiciones miserables en vías de tren, fábricas y almacenes abandonados. Así es su día a día.

Jueves 04 de Mayo de 2017

EN LA ESTACIÓN central de Belgrado, en unos viejos almacenes abandonados, viven cientos de refugiados y migrantes. En el interior, salpicado de improvisados habitáculos y tiendas de campaña, el humo de las hogueras crea un aire denso que irrita las vías respiratorias y los ojos. La tos es la banda sonora constante.  A pesar de que el Estado serbio ha construido campos para acoger a estos migrantes, el miedo a ser identificados y devueltos a sus países provoca que miles de ellos prefieran seguir este camino marginal aunque implique intentar sobrevivir en condiciones infrahumanas. El invierno gélido llevó fugazmente su situación a los medios, pero han caído de nuevo en el olvido. La ruta hacia la frontera es peligrosa, con muchos obstáculos y violencia, humillaciones, miedo e incertidumbre. Junto al fuego, un joven paquistaní de 24 años comenta con cierta ironía: “He intentado cruzar 35 veces, todas ellas me han pegado”. Cada semana entran decenas de personas en el país desde Bulgaria buscando una salida hacia la Unión Europea. La mayoría quedan atrapados en la jaula serbia.

Un paquistaní sigue las vías del tren en dirección a la frontera serbo-húngara de Subótica, unos 300 kilómetros al norte de Belgrado. Manu Brabo

POR Manu Brabo