Sábado 04 de Febrero de 2017

CON EL ÁNIMO de un fotógrafo policial cuando acude a la escena del crimen, Gideon Mendel ha recogido con su cámara los detritus de Calais, el campo de refugiados informal que llegó a albergar a 10.000 inmigrantes en la costa francesa. Estos 83 cepillos no muestran los dientes de quienes los usaron. Pero logran que uno imagine la mugre y la miseria en la que convivían allí, mirando a través del canal de la Mancha hacia su destino, Inglaterra. Las autoridades galas desmantelaron a finales de 2016 este lugar apodado la Jungla. Quedaron sacos de dormir, tampones, peluches, jerséis y abrigos. Pedazos de vida que forman parte de una exposición en la galería Autograph ABP de Londres (hasta el 11 de febrero).