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Juan Rulfo, sobre las brasas de la tierra

Navia
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Juan Rulfo

Camino al puerto de La Media Luna al anochecer, en San Gabriel (Jalisco). / Navia

“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera”. Así comienza la obra cumbre del mexicano Juan Rulfo. Esa ciudad ficticia y otros escenarios del escritor se adivinan en las calles de los pequeños pueblos y en las llanuras secas y resquebrajadas de su infancia. Un viaje literario a través de las fotografías de Navia.

Miércoles 26 de Abril de 2017

COMO LES  ocurre a muchos de los grandes escritores, el territorio literario de Juan Rulfo, ese en el que se desarrollan sus dos obras fundamentales, tanto Pedro Páramo como la mayoría de los cuentos de El Llano en Llamas, se corresponde en buena medida con su propio territorio vital: los paisajes y las distintas poblaciones al sur de Guadalajara, en torno a San Gabriel, en el Estado mexicano de Jalisco. Esta es la tierra que le vio nacer en 1917 (en mayo se cumplen cien años) y donde transcurrieron los primeros y más intensos años de su vida. La zona es conocida como el Bajo o el Llano Grande, ese “Llano en llamas” de su literatura. Lugares no demasiado distantes unos de otros que pertenecen a un México interior, profundo y con una fuerte carga simbólica.

Peregrinación al santuario de la Virgen de Talpa, donde fue a morir Tanilo Santos, uno de los personajes de 'El Llano en llamas'. Navia

El paisaje y la vida cotidiana de las gentes más humildes tuvieron una gran importancia en su obra. Sayula, San Gabriel, Apulco (en estas tres poblaciones, en distintos momentos, dijo el autor haber nacido; hasta ese punto jugó literariamente con sus orígenes) y Tuxcacuesco, Tolimán, Talpa o La Media Luna han pasado a ser lugares de la ficción. El caso más notorio es el de Comala, la ciudad de Pedro Páramo. Aunque existe una auténtica Comala en el vecino Estado de Colima, en realidad Rulfo no se refería a ella, sino a San Gabriel, el pueblo en el que transcurrió su infancia. Y eligió ese nombre por el contenido semántico de la palabra, en alusión al comal, chapa que se sitúa sobre el fuego para hacer las tortillas. Como él mismo escribió, Comala está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno.

Otro gran autor mexicano, mi querido y añorado amigo Vicente Leñero, escribió en su obra ¿Te acuerdas de Rulfo, Juan José Arreola?: “Piensa que una de las fuerzas grandes, de lo que Rulfo tiene de telúrico, proviene de un hombre del sur, del suroeste de Estados Unidos, Faulkner, que crea ese pueblo, esa región…”. Así creó Juan Rulfo su territorio, su universo, como todos los grandes.

En recuerdo de Vicente Leñero.

POR Navia