Lunes 29 de Mayo de 2017

UNA sauna cubierta de madera de pino se esconde en el interior de este huevo poliédrico que emerge a las afueras de Kiruna, la ciudad más septentrional de Suecia. El equipo de diseñadores Bigert & Bergström ha concebido esta obra de arte que pretende convertirse en un centro social para los 19.000 habitantes de la urbe, amenazada con ser engullida por las continuas excavaciones en las minas de hierro. Con cinco metros de largo y cuatro de ancho, esta estructura móvil está compuesta en su exterior por 69 paneles de acero inoxidable recubiertos de titanio dorado. Su sistema eléctrico funciona con energía solar. Un huevo errante conocido como Solar Egg, que se expondrá a finales de año en el Instituto Sueco de París y que, hasta entonces, forma parte del paisaje de ­Kiruna, escenario de algunas de las obras más leídas de la ­escritora Åsa Larsson.