Lunes 03 de Abril de 2017

EN ESTA ISLA-BALLENA caben todas las metáforas. Por eso Juan Pablo Rada, cuya especialidad son las maquetas artísticas, utiliza el perfil de este cetáceo varado para plasmar las heridas que el paso del tiempo y el acoso humano dejan en su personal representación de la Tierra. Desde las ruinas de la iglesia que, según la leyenda, san Brandán construyó sobre un pez gigante creyendo que era suelo firme hasta las rutas abiertas en los océanos o un barco de la organización ecologista Sea Shepherd que se enfrenta a un ballenero japonés. Sangre convertida en corales rojos y aliento mudado en gaviotas en una obra que se expondrá del 20 de abril al 25 de junio en la galería Kikekeller de Madrid.