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La revolución del fútbol femenino

Antonio Nieto
3 min.
FC BARCELONA - FC ROSENGARD

Las jugadoras del FC Barcelona celebran un gol marcado al FC Rosengård en un partido de la Champions femenina disputado en marzo. / Alberto Estévez (EFE)

Llenan estadios en competiciones de alto nivel. Pero la mayoría de las futbolistas españolas tiene un salario ínfimo. El desembarco de patrocinios y la difusión de partidos les ha abierto las puertas del cambio.

Sábado 29 de Abril de 2017

LAURA  Torvisco atesora tres decenios de experiencia en el fútbol. Ha sido jugadora, campeona de Liga y una de las pocas entrenadoras de un equipo femenino de Primera División (el Rayo Vallecano). Pero, a pesar de su prolífica carrera, nunca ha podido vivir del todo de su pasión. A sus 50 recién cumplidos, Torvisco ayuda el pago de las facturas dando clases de educación física en un colegio del madrileño barrio del Pozo del Tío Raimundo. Por las tardes acude a la ciudad deportiva de Vallecas, donde ahora coordina a todos los equipos de mujeres del Rayo. “Ojalá algún día pueda dedicarme al fútbol”, dice irónicamente. “Ese sería mi sueño”.

La gran lacra de este deporte femenino en España, que cuenta con más de 30.000 federadas en todas las categorías, sigue siendo la falta de dinero. La mayoría de las jugadoras de Primera División cobran el salario mínimo interprofesional. Algunos sueldos a jornada parcial rondan los 400 o 500 euros. Pero Torvisco no es ajena a todo lo que ha avanzado este deporte en el último año. Esta temporada –por primera vez en su historia desde que comenzara en 1988-1989–, la Liga femenina tiene un patrocinador principal que ahora da nombre a la competición: Liga Iberdrola. Cada fin de semana se pueden ver por televisión tres partidos de Primera (dos en abierto y uno en una cadena de pago). Las deportistas han empezado a conquistar espacios que antes les eran casi inaccesibles, como los grandes estadios. En octubre, las chicas del Athletic disputaron en San Mamés su partido de Champions contra el Fortuna Hjørring danés frente a 10.000 aficionados. El Atlético de Madrid, líder de la competición, ha jugado esta temporada dos veces en el Calderón. “Todo esto es una prueba de que se están haciendo las cosas bien”, dice Ana Rossell, exjugadora y fundadora de AR10, una empresa de gestión deportiva especializada en fútbol femenino. “La mayor visibilidad en los medios las convertirá en referentes para las nuevas generaciones”, añade Rossell, también presidenta del equipo de Segunda CD Tacón.

“Es muy importante la unión entre nosotras”, dice la jugadora Laura del Río

La entrada de Iberdrola como patrocinador oficial de la Liga femenina (integrada por 16 equipos) ha supuesto una inyección de capital de unos dos millones de euros, un aporte vital para un sector que apenas tenía ingresos. A esto se le suma el apoyo económico de la Federación Española de Fútbol y también el de LaLiga, que, aparte de poner dinero, ha creado un departamento que estudia cómo hacer más rentable esta competición y que pretende dotar de estructuras a unos clubes que en su mayoría siguen siendo de aficionadas. Pero Rossell lo deja claro: “La futbolista ya no es solo una mujer a la que le apasiona practicar este deporte, sino que también es una atleta al más alto nivel”. Otra cosa es que su remuneración sea ínfima comparada con el sueldo de cualquier suplente de Primera División.

El excelente rendimiento físico de estas deportistas está cosechando los primeros éxitos: a finales de marzo, el Barça se convirtió en el primer equipo español en pasar a semifinales de la Champions. El mismo mes, la selección española conquistó la Copa Algarve, un prestigioso torneo amistoso, tras batir a potencias como Canadá o Japón. Este verano, el conjunto que dirige Jorge Vilda disputará su tercera Eurocopa tras clasificarse por primera vez sin pasar por la repesca. “Cada vez hay más internacionales que se dedican solo a entrenar y jugar”, recuerda Rossell. “Los grandes clubes cada vez tienen una estructura más profesional y más capacidad para fichar”. Pero casos como los de Vero Boquete, uno de los talentos fugados, capitana de la selección y la jugadora española más laureada de los últimos años, que forma parte de la plantilla del francés Paris Saint-Germain, demuestran que aún queda mucho por hacer. Lo que ya han conseguido es que la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) creara el año pasado un comité femenino para velar por sus derechos. Ya tienen más de cien afiliadas. “Ahora que estamos creciendo tanto es muy importante la unión entre las jugadoras”, sostiene Laura del Río, exinternacional y vicepresidenta del comité. Este año LaLiga obliga a que todos los ingresos de las futbolistas tengan un respaldo contractual, además de cotizar a la Seguridad Social. El objetivo de la AFE es que las jugadoras puedan dedicarse al 100% a su pasión. Y para eso solo hay un camino: conseguir un convenio colectivo propio y subir los salarios.

POR Antonio Nieto