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Documentos. El pulso

Nosotros, los ‘Homo musicalis’

Use Lahoz
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Órgano de agua o hydraulis. En época romana, este instrumento ponía la banda sonora a las luchas de gladiadores.

Los avances de la arqueología demuestran que los humanos siempre han dedicado tiempo y recursos a la música.

Viernes 10 de Marzo de 2017

HOY EN DÍA, cuando la música popular, más que escuchar, se almacena, las obras completas de los grupos caben en un móvil y los festivales de electrónica mantienen despiertas a las masas por todo el mundo, quizá sorprenda saber que la música antigua está de moda. En absoluto queda relegada a minorías selectas, esto es un mito.

Investigadores del área de música de la Universidad de Valladolid han puesto en marcha un proyecto sobre arqueología musical denominado EMAP (European Music Archaeology Project) que conjuga investigación científica, divulgación y creación artística y musical con el objetivo de poner en valor el patrimonio musical de los distintos pueblos y culturas que habitaron en el continente europeo.

Raquel Jiménez, profesora asociada de la universidad e investigadora principal del programa, cuenta que los últimos estudios en neurociencia, psicología evolutiva y paleoantropología “están empezando a demostrar algo que la etnomusicología ya sospechaba desde hacía mucho tiempo, que somos, como decía Oliver Sacks, Homo musicalis, la única especie musical del planeta”.

Esta inmersión arqueológica pretende unir pasado y presente y explicar cómo y por qué todos los grupos humanos del planeta han invertido tiempo y recursos en algo abstracto como la música. “Parece muy probable que represente una ventaja evolutiva, especialmente en cuanto al mantenimiento de la cultura: facilita la memorización y la transmisión de los valores culturales, asegura estabilidad emocional, tiene propiedades terapéuticas, aumenta el rendimiento cognitivo y físico, especialmente en tareas que requieren coordinación motriz, y su importante presencia en el rito demuestra cómo la estimulación sensorial y emocional que produce la música asegura la cohesión grupal necesaria para la perpetuación de los sistemas socioculturales”.

Una exposición itinerante titulada Archaeomusica. Exploring The Sounds And Music Of Ancient Europe (explorando los sonidos y la música de la antigua Europa), en la que se expone cómo era (y es) la fabricación de instrumentos antiguos, además de actividades experimentales en torno a sus sonidos, realizará próximamente una parada en el Museo de la Ciencia de Valladolid. “En el Paleolítico se ponía especial cuidado en la fabricación de instrumentos. Hemos estudiado y reconstruido algunos hallados en contextos arqueológicos europeos y, en muchas ocasiones, la tecnología y artesanía eran tan avanzadas en su época que son muy difíciles de reproducir incluso en la actualidad”.

Raquel me muestra el sonido de las trompetas de Numancia del siglo II antes de Cristo, en las que trabaja, y, animado por ella, consulto el diario The Guardian para comprobar cómo varios grupos que rescatan instrumentos ancestrales, como Spellweaving o Ensemble Mare Balticum, están copando las listas de éxitos.

Con esta familiar música de fondo contacto con Cajsa S. Lund, senior researcher en la Universidad Linneo, Suecia, y pionera de la disciplina, que desde su refugio vikingo me instruye: “La arqueología musical es un instrumento tanto para el arte como para la música, por eso es un importante y divertido mediador entre la historia de la música y el gran público”.

POR Use Lahoz

Use Lahoz es licenciado en Humanidades. Como novelista es autor de varias obras, entre las que destacan 'Los Baldrich' (Premio Talento FNAC 2009) , 'La estación perdida' (Premio Ojo Crítico 2012) y 'Los Buenos amigos' (Destino, 2016). Es profesor de lengua y literatura española en la Universidad Sciences Po de París y colabora habitualmente en El País y en Radio Nacional de España.