Documentos. PERFIL

Emma Stone, de la ansiedad y el pánico al Oscar

Rocío Ayuso
7 min.
Emma Stone

Art + Commerce (Contacto)

Llegó a la interpretación a los siete años, como terapia para su ansiedad infantil. El teatro del colegio fue la vía de escape contra sus crisis de pánico. Y ya no lo dejó. Siendo adolescente, abandonó los estudios y se plantó en Hollywood. Ahora, con 28 años, se ha convertido en la actriz del momento gracias a ‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, la exitosa fantasía musical que la ha catapultado al Oscar como mejor actriz.

Viernes 03 de Marzo de 2017

DEBE DE SER canadiense sin saberlo”. Ryan Gosling, el compañero de baile de Emma Stone en La ciudad de las estrellas (La La Land), la aventura musical que ha deslumbrado a medio mundo, explicaba así durante una reciente entrega de premios la exquisita amabilidad de la actriz del momento. Gosling conoce bien a Stone tras coincidir en tres largometrajes: Crazy, Stupid, Love; Gangster Squad. Brigada de élite y La La Land. Él mismo hace gala de la bonhomía comúnmente asociada a sus compatriotas. Pero Emma Stone no es canadiense. Nació en Arizona (EE UU) hace 28 años y lo que de verdad resulta característico en ella es la ansiedad que padece desde niña. Todos en Hollywood parecen coincidir al definirla como un manojo de nervios que sabe sacar partido de las imperfecciones que han jalonado su azarosa existencia.

Como estaba cantado, aquella noche Emma Stone se llevó el BAFTA a la mejor actriz por su interpretación en La La Land. Había llegado a la gala de la academia británica de cine tiritando de frío y de congoja, bajo los efectos de “una mezcla de frenadol y valium”. Pero se alzó con el galardón del mismo modo que antes lo había hecho con el Globo de Oro, antesala de los Oscar, el premio del Sindicato de Actores de Estados Unidos, el de la crítica, la Copa Volpi del Festival de Venecia, donde llegó a pensar que acabaría vomitando de los nervios durante el primer pase de la película…Reconocimientos diversos y unánimes por un papel que evoca el mismo sueño de Hollywood que ella empezó a perseguir desde muy niña. Nadie podrá ya negar que lo ha convertido en realidad. “No paro de hacer gimnasia mental para asumir lo que está ocurriendo”, comentaba Stone durante un reciente encuentro. “Trato de aceptarlo todo, pero es abrumador. Aunque probablemente ya te lo he contado. Llevo seis meses hablando de lo mismo”.

“no paro de hacer gimnasia mental para ASUMIR todo lo que está ocurriendo. trato de aceptarlo, pero es abrumador”

El sueño empezó a fraguarse en Arizona. Su familia no tenía nada que ver con la ciudad de las estrellas. A los siete años, a Emily Jean Stone le diagnosticaron ataques de pánico que requirieron terapia infantil. El teatro escolar fue la recomendación para luchar contra su ansiedad. Y prendió la mecha. A los 14 años, la pequeña Stone convocó a sus padres en su dormitorio para presentarles un documento en formato Power Point titulado Proyecto Hollywood. Quería convencerles de la seriedad de sus intenciones, para que la dejaran partir en busca del éxito en la meca del cine. Todavía no sabe cómo lo logró, pero sus padres acabaron aceptando la apuesta. “De lo que estoy segura es de que no habría conseguido lo que he obtenido hasta ahora de no haber sido así. No es que anime a nadie a dejar sus estudios. Uno debe de ir a la Universidad. Pero lo mío fue diferente y me siento afortunada y agradecida”. También es cierto que no tener estudios –se considera a sí misma como “actriz iletrada”– es uno de sus complejos confesos, acentuado especialmente hace un par de años cuando todos en su círcu­­lo de amigos se graduaban en alguna especialidad de enseñanza superior. A la vista del palmarés, el complejo se va mitigando. Al recoger su reciente Globo de Oro, quiso dedicar el momento que vive ahora “a los soñadores, porque la esperanza y la creatividad son las cosas más necesarias en la actualidad”.

CIUDAD DE LAS ESTRELLAS, LA (2016) - EMMA STONE.
Emma Stone en su papel de 'La ciudad de las estrellas (La La Land)'. Album / Cordon Press

De su propia creatividad sabe bien el cineasta Woody Allen, perro viejo del oficio. Solo le falta babear en cuanto se le menciona el nombre de su musa en Magia a la luz de la luna (2014) e Irrational Man (2015): “Es encantadora, bella, proyecta su inteligencia, mantiene su juventud. Es perfecta. Genial. Lo tiene todo. Canta, baila, es sexy, dramática y cómica. En resumen, adorable”. El actor Woody Harrelson tampoco parece encontrar fisuras en su compañera de reparto en Bienvenidos a Zombieland (2009). A Harrelson le gusta compararla con la legendaria Lauren Bacall por su porte y su talento. Cuando trabajaron juntos, no dejó de llamarla Betty, nombre de pila de la esposa de Humphrey Bogart. Pero de la misma manera que la filmografía de Stone incluye pinchazos –¿alguien recuerda ahora Gangster Squad. Brigada de élite (2012) o Aloha (2015)?–, también se registraron años de escasez, esperando a que sonara el teléfono junto a otras soñadoras con las que residía en los apartamentos La Brea de Los Ángeles (California). Su madre fue su verdadera compañía entonces. Y como recuerda Stone, lo peor no eran las audiciones, que las hubo igual de malas como las que protagoniza Mia, su alter ego, en La La Land. Lo peor fueron los silencios mientras trabajaba en una pastelería canina, “preparando galletas para perros con ingredientes para humanos, pero que sabían a comida de perro”.

El primero que apostó por ella fue Judd Apatow, productor de Supersalidos (2007). Y además de un papel, le dio la idea de que su color de pelo adquiriese ese cautivador tono cobrizo. “La primera agencia que me representaba me mandaba a las pruebas de todos los papeles de rubia, porque lo soy. Pero siempre parecía la rara, no la cheerleader ni la chica Disney que buscaban. En las audiciones me encontraba con el mismo tipo de mujer, todas rubias, todas vestidas iguales, todas optando al mismo papel. Era una experiencia única de la que nunca salía nada porque yo no era una de ellas”.

Lo que Stone sí ha sido siempre es mitómana. La ansiedad que consigue controlar ante las cámaras metiéndose en la piel de sus personajes le sale a borbotones cuando coincide en persona con sus ídolos. Diane Keaton la ha visto llorar. Al conocer a Tom Hanks también se le llenaron los ojos de lágrimas. Trabajar con Bill Murray no fue un problema, pero tenerle cerca fuera del rodaje la hacía tartamudear. Quien más la habría estremecido hubiera sido, sin duda, Charles Chaplin. “Sobre todo por Luces de la ciudad (1931). Ese final en el que ella recupera la vista y por un momento piensas que van a volver a conectar es lo más. Algo que también vi en La La Land. No las voy a comparar, pero ese sentimiento de esperanza y desesperanza me atrapa”.

Cuenta la leyenda familiar que un llanto que la sacudió cuando era un bebé le dejó esa voz aguardentosa que destila. Y alguien que la conoce bien, como Allison Janney, que coincidió con ella en Criadas y señoras (2011), esboza a Stone como a una actriz “gamberra, friqui y desenfadada capaz de deslumbrar con su belleza”. La aludida añade: “También puedo ser una cabezota obstinada”. Antes de volver a compartir planos con ella en La La Land, Ryan Gosling ya lo comprobó cuando trabajaron juntos en Crazy, Stupid, Love (2011). “Fue una desconfiada”, dice Gosling rememorando sus intentos fallidos de reinterpretar juntos la coreografía de Dirty Dancing, baile que fue finalmente rodado con una doble porque Stone temía que el fornido Gosling la dejase caer al suelo.

La primera candidatura al Oscar como intérprete de reparto llegó de la mano del mexicano Alejandro González Iñárritu, quien la convocó para Birdman (2014). “Solo cuando dejé de intentar complacer, Alejandro me dio la enhorabuena”, recuerda ella. “Pero me gusta sentir la presión. Birdman fue una de las mejores experiencias de mi carrera quizá por eso mismo, porque me empujó al límite. Aquella película me llevó a salir de lo que yo pensaba que hacía bien”. Es decir, mejoró como profesional y la recompensa le llegó gracias a La la land. En su segunda nominación al Oscar, Stone se llevó la estatuilla como mejor actriz principal.

La única manera de que saque las uñas es preguntándole por su vida sentimental. El silencio es su única respuesta. Su intermitente relación de cuatro años con Andrew Garfield, también fruto de la cantera de nuevos talentos de los estudios Sony, concluyó en 2015. Se conocieron durante el rodaje de la entonces última encarnación de The Amazing Spider-Man (2012) y siguieron en contacto durante The Amazing Spider-Man 2. El poder de Electro (2013). Los fans de ambos confían en una reconciliación, dadas las muestras de afecto que se prodigan mutuamente en esos incómodos encuentros que ha propiciado la temporada de premios donde estas dos estrellas compiten.

BIRDMAN OR (THE UNEXPECTED VIRTUE OF IGNORANCE), (aka BIRDMAN), from left: Emma Stone, Edward
GANGSTER SQUAD [BRIGADA DE ELITE] (2013) - RYAN GOSLING - EMMA STONE.
Emma Stone con Edward Norton, en 'Birdman' (2014) y con Ryan Gosling, en 'Gangster Squad. Brigada de élite' (2012). / ALBUM - CORDON PRESS

Ella parece tener hoy otros asuntos en los que concentrarse. Sus fobias, sin ir más lejos. Como el miedo a los caballos, que al parecer tendrá que montar en el drama histórico The Favourite. O la falta de preparación atlética que asegura tener alguien como ella, que se describe a sí misma “legalmente ciega” cuando no lleva sus lentillas, ahora que interpreta a la tenista Billie Jean King en Battle of the Sexes. También debe decidir si volverá o no a los escenarios, donde ya demostró su valía interpretando Cabaret. Lo único que no parecía inquietarle últimamente era el momento de pisar la alfombra roja de la gala de los Oscar de Hollywood. “Bueno, tampoco es eso: sí que es algo sobrecogedor”, decía antes de la gala. “Pero el momento de prepararme para ir, el de seleccionar el vestido; esos son instantes que disfruto. Voy sabiendo más de moda y sé lo que quiero vestir. Además, llevo trabajando con el mismo equipo de peluquería, maquillaje y estilismo desde que tenía 17 años. Me tomo este evento como un trabajo de equipo en el que la alfombra roja solo es una parte”.

woody allen: “emma stone lo tiene todo. canta, baila, es ‘sexy’, dramática y cómica. proyecta su inteligencia y su juventud”

Estilismos al margen, lo que siempre brillará en su muñeca izquierda es el tatuaje que se hizo en recordatorio de la canción Blackbird, de los Beatles, que tanto le gusta a su madre. Se lo hizo en homenaje a ella, que superó un cáncer de mama mientras la eterna soñadora empezaba a paladear las mieles del éxito. Hoy mantiene relación con las mismas camaradas que conoció cuando a los 14 años decidió lanzarse a la aventura del cine. Amistades a las que se han ido sumando celebridades como Taylor Swift y Jennifer Lawrence, sus BFF (best friends forever o mejores amigas para siempre), con las que queda para ver películas con palomitas y no hablar de negocios, sino de los asuntos que les interesan. “Es mi inspiración desde que la conocí hace ya siete años”, ha subrayado Swift a través de Twitter.

Emma Stone, ojos verdes de puro celuloide, todavía necesita hoy cinco minutos a solas consigo misma antes de lanzarse a las ruedas de entrevistas. Así es como ordena sus pensamientos y trata de mantener a raya su nerviosismo patológico. “Esa es mi lucha, no poder darme un paseo por mi cuenta, tener que estar atenta todo el tiempo, no atreverme a conectar con la gente por temor a que me conozcan. Tener que ser lo que esperan que sea. Es una pequeña lucha, sí. Pero no me puedo quejar. Esto es maravilloso, me siento bien, muy bien. Soy feliz”.

POR Rocío Ayuso