Miss World Final - 2011
Documentos. El pulso

Los concursos de belleza, un ensayo para la democracia

Begoña Gómez Urzaiz
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La venezolana Ivián Sarcos, coronada Mis Mundo en 2012. / Jeremy O’Donnell (Getty)

En Venezuela, los concursos de belleza fueron un ensayo para la democracia. Eso sostiene, al menos, un documental.

Jueves 27 de Abril de 2017

CARACAS, 1944. La ciudad acoge la Séptima Serie Mundial de Béisbol Amateur –para legos en béisbol: algo importante– y se crea un comité para escoger a la reina de la belleza de la Serie. Se perfilan dos candidatas. Por un lado, Yolanda Leal, una profesora de primaria del barrio popular de Monte Piedad y de piel morena. Y por el otro, Oly Clemente, hija de un secretario del Gobierno de Isaías Medina Angarita, de rasgos europeos y perteneciente a la alta sociedad caraqueña.

“La cosa se salió de control. Lo que tenía que ser un concurso muy local acabó involucrando a todo el país, que se dividió entre partidarios de una y de la otra. Hubo incluso una guerra sucia. Aparecieron pasquines que decían ‘Yolanda Leal para la gente vulgar / Oly Clemente para la gente decente”, explica Nahirana Zambrano, profesora en la Universidad de los Andes y una de las muchas voces que analizan el fenómeno de las reinas de la belleza en el documental Ser una Miss, que se puede ver en Netflix. Según Zambrano, la historia política de Venezuela en el siglo XX es indisoluble de la historia de sus mises y todo arrancó con aquella elección, que supuso “un precedente de la democracia” en el país. “Entonces estábamos en plena transición. La dictadura de Juan Vicente Gómez había terminado y había regímenes intermedios. Los partidos estaban legalizándose, y aquello sirvió para demostrar que los venezolanos estaban dispuestos a participar en un sistema democrático, que sabían que su voto era secreto y contaba”. Porque, por supuesto, ganó Yolanda Leal, que vivió hasta 2013 acompañada del apelativo de “Reina del Pueblo”.

En el documental también aparece una elección muy distinta, la que enfrentó a Hugo Chávez con la ex Mis Universo Irene Sáez en 1998. Para la profesora, Sáez abordó la campaña como si aún llevara la corona de ­Swarovski en la cabeza. “Hablaba de Dios, de la Virgen, de que iba a poner este país muy bello y generar mucho orgullo”. A punto estuvo de pedir la paz en el mundo. No le sirvió para alcanzar la presidencia, pero sí dejó a Chávez en una situación incómoda con respecto a las reinas de la belleza. Según Zambrano, Chávez intentó mantenerse al margen del fenómeno, “pero fue más fuerte que él”. Hacia la mitad de su mandato, en 2009, se produjo el llamado back to back, cuando, por primera vez en la historia, una Mis Universo venezolana le entregó la corona a otra Mis Universo venezolana. Y en 2012 otra reina local, Ivián Sarcos, se llevó Mis Mundo. Chávez la recibió en el palacio de Miraflores y la cubrió de elogios. “Es una joven humanista que representa la belleza de nuestro país”, dijo. En bolivariano, una reina del pueblo.

POR Begoña Gómez Urzaiz