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Comida que llueve del cielo

Matt Black
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Un avión del Programa Mundial de Alimentos lanza bolsas de grano en Ganyel, pequeña comunidad de Sudán del Sur. / Matt Black

Sudán del Sur nació de una guerra, en 2011. Y en guerra sigue, ya como país independiente, seis años después. El hambre acecha a la población, cuya única esperanza está puesta en los aviones que despegan de un centro logístico de ayuda humanitaria instalado en Dubái y distribuyen los paquetes de alimentos desde el aire.

Martes 21 de Febrero de 2017

En Sudán del Sur la comida llueve del cielo. Literalmente. Grano, aceite, azúcar. El país más joven del mundo (se convirtió en miembro 193 de la ONU en 2011, tras independizarse de la República de Sudán), y rico en yacimientos de petróleo, se vio pronto sumido en una guerra por el poder entre las etnias dinka, a la que pertenece el presidente, Salva Kiir, y nuer. Naciones Unidas ha advertido de que el conflicto podría desem­bocar en un genocidio como el ocurrido en Ruanda en 1994. De sus 12 millones de habitantes, al menos la mitad pasa hambre. Ante la inseguridad y la carencia de infraestructuras terrestres, el avión es la mejor forma de hacer llegar la comida y material médico, unas 25.000 toneladas desde que estalló la guerra en 2013. Bajo la coordinación del Programa Mundial de Alimentos, los suministros despegan de la llamada “ciudad humanitaria internacional”, el centro logístico de ayuda más grande del mundo, fundado en 2003 en Dubái.

El conflicto ha provocado una de las peores crisis alimentarias del mundo. Matt Black

POR Matt Black