ilustración de Diego Mir

Todos tenemos algún valor añadido que nos puede ayudar a destacar en cualquier aspecto de la vida. Solo es cuestión de pararse a pensar, identificar las cosas que hacemos sin apenas dificultad y ponerlas muchas veces en práctica hasta afianzar nuestras fortalezas.

domingo 27 de agosto de 2017

AL PREGUNTARLE SOBRE sus talentos, muchas personas vacilan e incluso no responden. Piensan que no poseen capacidad alguna o se sienten inseguras de ello. Eso en verdad es sorprendente, porque implica desconocer uno de los activos más valiosos que poseemos, si acaso no el que más: nuestro propio valor añadido. Pero, para empezar, ¿qué es un talento? Es lo que conocemos también como un don. Es una facultad que viene incorporada en nuestro ADN. Ese carácter natural es el que hace que algunas veces se les considere como algo místico o religioso. ¿Quién no ha oído alguna vez la frase: “Dios le dio el don de la palabra”? Las capacidades con las que nacemos son completamente distintas al conocimiento, que vamos adquiriendo con los años. Es verdad que los talentos se pueden mejorar con el tiempo, pero se desarrollan sobre una base. Y cuando se trabajan pueden convertirse en fortalezas, nos subirán la autoestima e incluso pueden ayudarnos a ser mejores profesionales. De allí la importancia de su reconocimiento.

En muchas ocasiones, no desarrollamos nuestros talentos en el trabajo, lo que nos genera una frustración continua

Todos tenemos algún don. Es posible que no sean extraordinarios o no los tengamos tan desarrollados como otras personas, pero están ahí. Lo primero que tenemos que hacer es aprender a identificarlos. Y para eso es básico conocer nuestra personalidad. Esos rasgos pueden incluso pasar inadvertidos para la propia persona que los posee. Me ocurrió cuando entré a trabajar en Gallup, la compañía internacional de investigación de mercados y encuestas. Tuve que pasar una prueba de talentos. Para mi sorpresa, la primera cualidad que detectaron en mí fue que era una persona capaz de almacenar mucha información, tangible o no. Ya sean libros o datos. Esa destreza es muy ventajosa en ciertos campos como la investigación y la docencia. Cuando leí la descripción detallada, lo supe reconocer, pero nunca le había prestado atención.

Hay todo tipo de estudios para reconocer y clasificar los talentos humanos. Gallup, por ejemplo, tiene cuantificados 34. Algunos son la empatía, la disciplina, el saber poner el foco en lo realmente importante, la armonía… Otra capacidad muy valiosa suele ser la competencia. Seguro que ha conocido gente que en cualquier situación, ya sea en un juego o en una reunión de trabajo, saca a relucir que es alguien competitivo. Se comparan con los demás y siempre quieren ganar. Aunque algunas veces pueden llegar a ser pesados (y en los casos extremos, malos compañeros y amigos), si usted necesita conformar un equipo de trabajo, seguramente querrá tener a gente con ese perfil para conseguir los mejores resultados.

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ilustración de Diego Mir

En muchas ocasiones, nuestra labor profesional no está nada alineada con nuestros talentos. Esa es una fuente de tensión y frustración que impacta negativamente en nuestra productividad y bienestar. Nos aburre nuestra rutina, sentimos que no estamos desarrollando lo que realmente se nos da bien y acabamos perdiendo la ilusión. Esta actitud también puede explicar nuestra falta de compromiso y entusiasmo con el trabajo. Es más común focalizarnos en nuestras debilidades para intentar superarlas que pensar en cómo podemos desarrollar nuestras fortalezas. Un error. Su prioridad debería ser desarrollar sus talentos, pues, en general, es más lo que puede ganar haciendo esto último que lo primero. Los avances pueden ser enormes y muy rápidos; simplemente porque tiene una base natural sobre la que construir. Esto no significa que no trabaje sobre sus debilidades; lo que quiere decir es que su prioridad debe ser desarrollar sus aspectos más positivos.

Lo puede hacer de múltiples formas, con diversos grados de sofisticación. Una idea muy recomendable es hacer una lista de las cosas con las que se sienta más feliz y que realice con mayor facilidad. Una manera fácil de descubrir su valor añadido. Luego puede seguir indagando, preguntar a la gente que lo conoce bien qué es lo que ellos consideran que son sus principales fortalezas. Se llevará gratas sorpresas y posibles coincidencias. En Internet también encontrará algunos test de personalidad que le ayudarán a definir sus defectos y virtudes. Pero claro, para convertirse en un superhombre o una supermujer tendrá que dedicarle tiempo.

POR Gerver Torres

Investigador especializado en Latinoamerica. Trabaja en la empresa de consultoría Gallup y colabora con diversos medios de comunicación.