Señor Salme

La toxicidad de este elemento químico varía según la forma en la que se presente. El consumo de pescado en condiciones normales no debe ser causa de alarma, ya que contiene selenio que impide su absorción y existen programas de control.

domingo 10 de julio de 2016

Uno de los iconos de los cuentos infantiles es el Sombrerero Loco, fruto de la imaginación de Lewis Carroll. Toda fantasía necesita sembrarse y Charles Lutwidge Dodgson, nombre real de Lewis Carroll, no es una excepción, ya que utilizó personajes cercanos como modelo de sus criaturas de ficción. La Alicia del cuento está inspirada en Alice Liddell, hija del deán de Christchurch, en Oxford, donde coincidió con Lewis Carroll, que era profesor. Para el personaje del Sombrerero Loco, Carroll se basó en la expresión de la Inglaterra del siglo XIX mad as a hatter (loco como un sombrerero), debido a que utilizaban vapores de mercurio para tratar las pieles y la exposición a ellos ocasionaba daño neurológico, uno de los muchos problemas que puede provocar este elemento químico.

El mercurio es el único metal que es líquido a temperatura ambiente. En esas condiciones es poco reactivo y, por tanto, muy poco tóxico. De hecho, en la antigüedad era utilizado como purgante y formaba parte de muchos (y en su mayoría inefectivos) remedios tradicionales. No obstante, esta sustancia puede presentarse en otras formas. Sus sales son más reactivas y bastante tóxicas, sobre todo para el riñón. También puede unirse a átomos de carbono para formar el llamado mercurio orgánico, y este es el verdadero peligro. Una de estas moléculas es el dimetilmercurio, que es un componente  tremendamente venenoso y con una endiablada facilidad para absorberse a través de la piel. La profesora de química Karen ­Wetterhahn falleció cuando unas gotas de este compuesto atravesaron su guante de látex. Otros derivados son más benignos, como el dietilmercurio, que puede utilizarse como conservante en la industria farmacéutica, pero está en desuso. Y otros, aunque menos tóxicos, crean quebraderos de cabeza por su abundancia, como es el caso del metilmercurio.

Causas naturales y actividades humanas pueden producir su liberación al medio ambiente

Causas naturales como volcanes, incendios forestales, inundaciones o cursos de ríos que atraviesan zonas ricas en mercurio pueden producir su liberación al medio ambiente. También lo hacen actividades humanas como quemar carbón o la minería de oro a pequeña escala. Esta sustancia, en muchos casos, acaba depositándose en el mar. Si se compara el volumen y la cantidad de mercurio emitido, no tendría que suponer un problema, ya que queda muy diluido, pero… existen más factores.

La actividad de los microorganismos marinos convierte este elemento químico en metilmercurio y en esta forma puede incorporarse a la cadena trófica. A medida que el pez grande se va comiendo al pez pequeño, el mercurio va subiendo en la escala y se acaba almacenando en las especies que están en la cima de la cadena. Cuanta más edad tiene el ejemplar, más expuesto ha estado a la sustancia y más posibilidad hay de que la haya acumulado, sobre todo en el tejido graso. No obstante, ahora mismo hay en marcha varios programas mundiales coordinados por la ONU para la eliminación de vertidos de este elemento químico y el control sobre los productos de pesca es exhaustivo. Todos tenemos en la mente las imágenes de los afectados por la contaminación de mercurio en la bahía de Minamata, en Japón, aunque conviene recordar que eso se debió a un vertido continuado de la empresa Shin-Nippon Chisso Hiryo K.K. y no a un consumo corriente de pescado en condiciones normales.

La virtud del equilibrio

2076PSICOLOGIA4y3
Ilustración de Señor Salme

El mercurio tiene numerosas aplicaciones industriales y el problema de ser un contaminante ambiental. Actualmente hay programas para disminuir sus emisiones, ya que en forma de metilmercurio puede incorporarse a la cadena alimentaria por la vía del pescado. No obstante, las cifras y los muestreos que se hacen en las especies más proclives a contaminarse no son alarmantes. Por otra parte, el pescado es rico en selenio, un oligoelemento que, además de ser un micronutriente esencial, puede impedir la absorción del mercurio. Por tanto, que nadie se preocupe por comer pescado varias veces por semana, tendrá una dieta equilibrada y no se convertirá en ningún personaje de Alicia en el País de las Maravillas.

POR J. M. Mulet

Profesor titular de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, Director del Máster de Biotecnología Molecular y Celular de Plantas (CSIC-UPV) e investigador en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP). Divulgador de temas relacionados con la biotecnología y la alimentación. Autor de 'Comer sin Miedo' y 'Medicina sin Engaños' (Destino) y de 'Los productos naturales ¡vaya timo!' (Laetoli).