juan carlos de marcos

miércoles 08 de noviembre de 2017

CADA VEZ MÁS marcas han encontrado en objetos como el que ilustra esta página el punto de intersección perfecto entre relojería y joyería. Piezas que marcan tendencia y también la hora. Diseños cuyo gran valor responde tanto a los materiales que se han empleado en su elaboración como a los complejos mecanismos que le dan vida. Con la llegada de los teléfonos móviles, medir el tiempo mirando la muñeca se ha convertido casi en una declaración de intenciones. Por eso cobran un peso creciente otras de sus funciones: desde decorar hasta leer los mensajes del correo electrónico, como en el caso de los wearables. El nuevo Coco Code H5145, de Chanel, representa la simbiosis entre relojería y diseño de moda, y pretende seguir la exitosa estela del J12, el mítico modelo realizado en cerámica que revolucionó el sector en el año 2000. El Code cuenta con un cierre que, situado en el corazón de su esfera, reproduce el del icónico bolso 2.55 que Coco Chanel creó en febrero de 1955. Tiene un movimiento de cuarzo de alta precisión y es hermético hasta los 30 metros de profundidad. Con caja y brazalete flexible en acero, posee un bisel realizado en este mismo material y engastado con 52 diamantes de talla brillante. La esfera, lacada en negro, está decorada con un diamante de talla princesa. Una joya por la que pase el tiempo, pero solo de forma literal.