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Juan José Millás

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Contadores biológicos de la luz

Domingo 12 de Febrero de 2017

COLUMNISTAS-REDONDOS_JUANJOSEMILLAS

AHÍ LOS VEMOS, tan cándidos, perfectamente alineados, fieles a pautas de comportamiento que se aprecian también en el reino animal. Son los contadores inteligentes de la luz. Se sujetan a las paredes como las garrapatas a la piel y son insaciables como las sanguijuelas. Si los arrancas de golpe, sus patas se quedan alojadas en el cuadro y a partir de ellas se vuelven a reproducir. A las garrapatas, para que salgan enteras, conviene aplicarles aceite y mucha paciencia, además de humo de tabaco. Para desprenderse de las sanguijuelas, hay tutoriales en Internet, consúltenlos. En todo caso, deben tener en cuenta que este bicho puede chupar sangre hasta aumentar 10 veces el tamaño de su cuerpo. Si se le agarran 20 o 30 sanguijuelas a las piernas, quizá necesite usted una transfusión.

Electric meters of an apartment building are seen in Barcelona
Albert Gea (Reuters)

Los contadores de la luz, que tienen algo de escarabajos maléficos, están de momento conectados a nuestros electrodomésticos, pero no tardarán (tal es la previsión) en enchufarlos directamente a nuestros cuerpos para chuparnos la sangre sin necesidad de intermediarios. Si usted elige una tarifa nocturna, se la extraerán mientras duerme, para que le duela menos. Las compañías eléctricas, que disponen de excelentes departamentos comerciales, ya están dándole vueltas a las distintas tarifas que nos ofrecerán en función de que nos desangren del lado izquierdo o derecho del cuerpo, de las arterias principales o de las secundarias. Significa que lo que hemos visto hasta ahora es un juego de niños comparado con lo que viene. Y es que el contador inteligente está a punto de dar paso al biológico.

POR Juan José Millás

Escritor y periodista español nacido en Valencia en 1946. Ha escrito 35 libros -novelas, ensayos, relatos y monólogos- y su obra narrativa se ha traducido en 23 idiomas. Ha sido galardonado hasta en 10 ocasiones, con premios como el de Periodismo Mariano de Cavia en 1999 o el Premio Planeta 2007.